domingo, 17 de octubre de 2010

CADENA DE ORACIÓN POR MARIA FERNANDA

OREMOS POR MARIA FERNANDA

María Fernanda es una pequeñita que aún está en el vientre de su madre, Ivonne. Ella está en el sexto mes del embarazo.

Ella y su esposo, Caleb, apesar del diagnóstico médico, saben que dependen de un milagro de Dios para que se logre su bebita.

La invitación para que te unas en oración y lo compartas con quien sepas que tambien va a orar, es todos los días a las 6:00 pm.

Oración y Acción

sábado, 2 de octubre de 2010

Id y haced discípulos...

La gran comisión
Mateo 28: 16-20
Este es un texto que hemos escuchado o leído más de una vez, quienes acostumbramos leer la biblia con regularidad. No tiene nada nuevo... no es algo que no conozcamos.

El pasado jueves me invitaron a dar un estudio bíblico en un grupo de una misión evangélica en Atlatlahucan, Morelos. Y fue precisamente este texto el que compartimos en esa ocasión...

Después de la lectura del texto mencionado, hice la primera de tres preguntas:
¿Para qué somos cristianos?
Las respuestas fueron variadas:
- Para obedecer a Dios
- Para congregarnos en la iglesia
- Para dar buen testimonio ante los demás
- Para...

En fin, fueron varias respuestas, pero ninguna acertada.
La respuesta correcta es para ser salvos y tener la vida eterna.

Eso de leer la Biblia, orar, obedecer a Dios, tener buen testimonio, congregarse, etc., etc.... Está bien, pero ese no es el objetivo de un cristiano. Todo eso sirve, pero no es lo único.

Esto, que es nuestro cuerpo material, un día se va a acabar. Un día vamos a morir; no sé si hoy, mañana, en una semana, en un mes, en un año o en cien años... Pero vamos a morir; El polvo va a regresar al polvo. De eso nadie se salva.

Si estamos pensando en que somos cristianos para otra cosa que no sea ser salvos, estamos equivocados. Después de nuestra muerte física, solo tenemos dos opciones: el Cielo o el Infierno.
Supongo la respuesta, pero ¿Cual prefieres?

Si tu respuesta es el infierno, ya no tienes que hacer nada más, ni nada especial. El camino al infierno es muy ancho y caben muchísimos.
Esos muchísimos, hoy están perdidos espiritualmente...

Si tu respuesta es el Cielo... haz escogido el camino seguro, pero a veces no tan fácil.

Lo digo porque a veces estamos más acostumbrados a hacer las cosas que no agradan a los ojos de Dios. Y hacer lo bueno delante de los ojos de Dios, nos da mucho trabajo.

Pero supongamos que ya conseguimos hacer lo bueno y tenemos un buen testimonio delante de los demás; supongamos también que leemos nuestra Biblia todos los días y oramos igualmente; Supongamos que no dejamos de congregarnos y todas esas cosas que se mencionaron al principio… ¿y ahora qué?

Ahora nos falta sentir COMPASIÓN.
Si, compasión como la que sintió Jesucristo por todos aquellos que acudieron a escucharlo (Mateo 9:36 y Marcos 6:4) y a ser sanados de toda clase de enfermedades. Asimismo, Jesús les dijo a sus discípulos “A la verdad, la mies es mucha, más los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, para que envíe obreros a sus mies”
(Según la Real academia Española: mies (Del lat. messis). Significa: 1. f. Cereal de cuya semilla se hace el pan. 2. f. Tiempo de la siega y cosecha de granos. 3. f. Muchedumbre de gentes convertidas a la fe cristiana, o prontas a su conversión).
En éste momento planteé una segunda pregunta: ¿No tienes compasión por la gente que te rodea? En otras palabras ¿No sientes feo porque que tú ya conoces y tal vez hasta has aceptado a Cristo como tu salvador, pero allá afuera hay muchos que tal vez han escuchado de Jesucristo, pero aún no son salvos y si mueren hoy, se van al infierno?
Me sorprendieron las respuestas. Había respuestas desde un “sí, siento feo por ellas” hasta un “no, la verdad, no siento nada”.
Eso me dejó claro que aún dentro de la Iglesia del señor hay asistentes que no han sido convertidos y que tal vez, solo son convencidos (No es lo mismo).
Recordemos que un día, espero que no muy lejano, cuando el Señor nos juzgue y nos diga que, si ya sabíamos de Su existencia, porqué no le compartimos a nuestros familiares, vecinos, compañeros, etc. Y por qué no les enseñamos el camino a seguir para tener, también ellos su salvación y la vida eterna. ¿Cuál va a ser nuestra respuesta?
Alguna de éstas, seguramente:
“Es que me daba vergüenza”
“Es que no sabía qué decirles”
“Es que me iban a rechazar”
“Es que necesitamos leer más la Biblia….”
En fin, diríamos que “pretextos tenemos muchos y muy buenos” ¿No? Pero nada, absolutamente nada, justifica el que no cumplamos la gran comisión que Jesucristo nos mandó antes de subir a preparar un lugar para tí, si eres hijo de Dios.
La tercera y última pregunta fue: ¿Qué estás haciendo por los demás?
Algunos responderán. “estoy orando por ellos”. Eso está bien, pero no es suficiente… ¡hay que actuar (Oracción)!

Ya no pongamos pretextos. Si Dios ha hecho cambios en tu vida, ve y díselo a los otros. No los “Agarres a bibliazos”. Compárteles tu testimonio.

Por eso, hoy concluyo recordándote que cuando Jesucristo iba a ser apresado, en el monte de los olivos, el pudo haberse escapado porque ya sabía perfectamente todo lo que iba a suceder. Pero no lo hizo, se puso delante de sus discípulos y se entregó para que la Palabra que estaba escrita se cumpliera.

Y Jesucristo, en ningún momento se avergonzó de nosotros cuando fue abofeteado, flagelado, escupido, ofendido, lastimado con una corona de espinas, crucificado, traspasado por la lanza del centurión romano… y hoy, nos da vergüenza hablar de Él… ¡Jesucristo no se avergonzó de nosotros! No nos avergoncemos de Él.
Cumplamos con la gran comisión.

Salgamos y Compartamos el Evangelio del Señor, en gratitud a lo que ha hecho, a lo que está haciendo en nuestras vidas y lo que continuará haciendo, mientras lo permitamos.

¡Oración y Acción!

domingo, 19 de septiembre de 2010

El pecado y sus consecuencias

El pecado y sus consecuencias

Gálatas 5:16-21

Entre los Bautistas, existe una doctrina que es la siguiente:

Doctrina X.- LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS. Todos los verdaderos creyentes perseverarán hasta el fin. Aquellos a quienes el Señor ha aceptado en Cristo Jesús y ha santificado por su Espíritu Santo, jamás caerán del estado de gracia, sino que perseverarán hasta el fin. Los creyentes pueden caer en pecado por negligencia y tentación, por lo cual contristan al Espíritu Santo, menoscaban sus virtudes y su bienestar espiritual, hacen que haya reproches para la causa de Cristo y juicios temporalmente adversos a ellos; sin embargo, ellos serán guardados por el poder de Dios, mediante la fe que produce la salvación.

¿Cuáles son esos pecados?
Leer Gálatas 5:16 – 21

Las Consecuencias Del Pecado
Algunas de las cosas que acabamos de leer, tal vez nos recuerden que hemos pecado o aún estamos pecando al algo. Veamos que ocurre cuando pecamos:

1. El pecado nos separa de Dios.
El separar al hombre de Dios es la esencia del pecado. Esto es lo más serio acerca del pecado. De nuestro Dios “de quien fluyen todas las bendiciones”. Espiritualmente hablando, la maldición de nuestra época es que se ha perdido la conciencia de Dios. Más que eso, la mente carnal rechaza a Dios. Le es imposible sujetarse a la ley de Dios. Esto es lo que necesitamos: nuevas personas espiritualmente creadas en Cristo.

2. El pecado contra Dios acarrea también ceguera moral y espiritual, impotencia y degradación.
Dios es la fuente de toda vida y de toda luz. Cuando el hombre por su rebelión se aleja de Dios, se hunde en una ceguera y en una obscuridad moral y en degradación.
Pablo llama la atención a esto en Romanos 1:18. A pesar de que Dios se reveló a los hombres a través de la creación visible, el hombre rehusó adorarlo y servirlo.
Como un resultado de eso, Dios los entregó a una degradación religiosa y moral. Eso es lo que son la ceguera moral y la degradación. En este pasaje (Romanos 1:18-32) vemos que, para el hombre, de esa manera el pecado viene a ser su propio castigo. Sin la liberación del pecado mismo, el hombre no puede escapar al castigo.
Una lección que necesitamos aprender en nuestro tiempo, es que la inmoralidad es el resultado de la falta de relación con Dios. Muchos hombres en este tiempo están probando construir un sistema moral pero dejando a Dios fuera. Semejante torre de Babel se derrumbará sobre sus mismos edificadores y los aplastará.

3. El pecado es también la raíz y la causa del desorden y del desquiciamiento social.
Esto se deduce de lo que se lleva dicho acerca de la ceguera y de la degradación moral.
Estar en desacuerdo con Dios conduce a estar en desacuerdo con el prójimo. El alejamiento de Dios produce odios y resentimientos entre los hombres. Pablo dice que el evangelio de Cristo, que trae la paz del hombre con Dios, quita también la enemistad que hay entre los hombres y de esa manera trae la paz entre judíos y gentiles (Efe. 2:11). Es decir, el pecado es la fuente del alejamiento y de los odios entre los hombres.

4. El pecado produce sufrimiento.
Es bien sabido que mucho del sufrimiento humano se debe directamente al pecado del hombre. El hombre que peca sufre por su pecado y también hace que otros sufran por lo mismo. Si se pudiera extraer todo el sufrimiento de la humanidad que se ha originado por su propia perversidad, no hay duda que la historia del mundo sería muy diferente.
¿Pero qué diremos en cuanto a los sufrimientos originados por los desórdenes de la naturaleza misma, los ciclones, las inundaciones, los terremotos, las erupciones volcánicas y las demás catástrofes parecidas?
En el Génesis y en otros lugares hay muestras de que existe una relación entre el mal y el pecado del hombre. Según el Génesis, el trabajo del hombre sería cuidar del jardín aun antes de la caída.
Pero el hecho de que el hombre tiene que ganarse el pan con el sudor de su frente es una indicación de que el elemento de la dureza y del cansancio en el trabajo vino a consecuencia del pecado (Génesis 3:19).
También se nos dice que la tierra produciría espinas y cardos (Génesis 3:18). Esto puede entenderse como una declaración particular que indica que en nuestra vida íbamos a encontrar tentaciones a los pecados.
Pudiera suceder que el trastorno del orden físico universal tuviera la intención de ser un reflejo del universo moral. Entonces, hasta cierto punto al menos, el mal o el sufrimiento natural puede tomarse como la pena del pecado, o como un castigo por el pecado.
Pero ese sufrimiento es un medio para el desarrollo del carácter cristiano; es decir, cumple un propósito redentor.
Hay un aspecto penal en el sufrimiento y en el mal natural; pero también hay un aspecto redentor. Para el hombre que rechaza la gracia, el sufrimiento es primeramente penal; para el hombre redimido, es principalmente un remedio y una disciplina. Para la sociedad en general, en la proporción en que el pecado reine, el sufrimiento es penal; pero según reine la gracia, es redentor. Es cosa bien sabida que el género humano ha alcanzado gran parte de su desarrollo mental, social y moral por el hecho de vencer al mal natural.

5. El pecado engendra muerte.
En algunos lugares de la Biblia la penalidad del pecado se resume en la palabra muerte. Dios le dijo a Adán: “El día que de él comieres, morirás” (Génesis 2:17). Pablo dijo: “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23).
Hablando de una vida injusta, él dice: “El fin de estas cosas es muerte” (Romanos 6:21). Nuevamente él nos dice que la intención de la carne es muerte (Romanos 8: 6).
Surge el punto de si esto incluye a la muerte física, o si la pena de que aquí se habla se refiere a la muerte espiritual.
Hay lugares en la Biblia en los cuales muerte significa claramente muerte espiritual; por ejemplo, cuando Jesús dijo: “Y el que vive y cree en mí no morirá eternamente” (Juan 11:26). De cierto que lo que él quiere decir en este versículo no es que el que cree en él no morirá físicamente. Pero ordinariamente el término muerte incluye la muerte física. Cuando las Escrituras hablan de la muerte como la pena por el pecado, no se refieren a la muerte física o a la muerte espiritual en el sentido en que la una excluya a la otra, sino que ellas dan a entender la muerte como una totalidad, esto es, física y espiritualmente.
El que nosotros entendamos que la pena del pecado es una muerte espiritual y secundariamente una muerte física, nos ayudará a entender otra fase del asunto. Esto está en armonía con el hecho de que en la salvación nosotros somos primero y principalmente salvados de la muerte espiritual por medio de la restauración y de la santificación.
La pena final y completa del pecado es la muerte eterna, lo que el Apocalipsis llama la muerte segunda (Apocalipsis 2:11; 20: 6, 1 4; 21: 8). Esta muerte consiste en la eterna separación de Dios del alma y del cuerpo.

Entonces, ¿Qué hacer?
Recordar y pedir perdón
1. Cristo vivió para recordarnos que somos pecadores y mostrarnos como debíamos vivir en plena comunión con Dios.
2. Sin tener pecado alguno, Cristo murió por nuestros pecados, para nuestra salvación. Él es nuestro Salvador.
3. Después, resucitó y con eso nos demostró que la muerte del cuerpo no es el final. Hay una vida eterna.
4. Cristo vivo garantiza nuestro acceso permanente ante Dios.

Este propósito de Dios de salvar encuentra su revelación y los medios de su realización en Jesucristo. Cristo es Salvador. “Y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21). “El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10). “Palabra fiel y digna de ser recibida de todos; que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores” (1Ti. 1:15).

jueves, 3 de junio de 2010

CUANDO DIOS QUIERE.

Una señora muy pobre telefoneó para un programa cristiano de radio pidiendo ayuda.

Un brujo del mal que oía el programa consiguió su dirección, llamó a sus secretarios y ordenó que compraran alimentos y los llevaran hacia la mujer, con la siguiente instrucción: Cuando ella pregunte quien mandó estos alimentos, respondan que fue el DIABLO!

Cuando llegaron a la casa, la mujer los recibió con alegría y fue inmediatamente guardando los alimentos que le llevaron los secretarios del brujo.

Al ver que ella no preguntaba nada, ellos le preguntaron: ¿La señora no quiere saber quién le envió estas cosas?

La mujer, en la simplicidad de la fe, respondió:- No, mi hijo.. No es preciso. Cuando Dios manda, HASTA EL DIABLO OBEDECE!

NO TE PREOCUPES DE QUÉ MANERA VENDRÁ SU VICTORIA, PERO CUANDO DIOS DETERMINA, ELLA VIENE.

Ten paciencia.. y te sorprenderas.
*DIOS te bendiga, y que tengas un buen día.

Dios ha visto tus Luchas.Dios dice que ellas están llegando al fin. Una bendición está viniedo en tu dirección. Si tu crees en Dios, por favor envíe este mensaje para amigos .No lo ignores, Tú estás siendo probado!!!! Si crees en Dios envía este mensaje, acuérdate Jesús dijo:"si me niegas entre los hombres, te negaré delante del padre".

lunes, 1 de febrero de 2010

Foro Nacional Misionero Indígena


Hace poco estuve en la ciudad de Oaxaca, Oax., México escuchando y compartiéndo con pastores y misioneros tanto "indígenas", como "mestizos" y "extranjeros", como se mencionaba allí.
(Me pregunto si Dios nos vera así, haciéndo esas diferencias o para Él somos iguales ante sus ojos).

Lo que me quedo muy claro es que muchos del Pueblo de Dios estamos trabajando activamente en la "gran comisión".

Escuchar los testimonios de hermanos (algunos de ellos en un muy mal castellano) que se encuentran trabajando en sus comunidades, tarahumaras, zapotecas, mixtecas, huicholes, etc., etc. con muchas bendiciones (tales como milagros al sanar enfermos desahuciados, por ejemplo), pero tambien con muchas persecuciones (lo que ahora llaman "desencuentros"), con todo tipo de agresiones, violaciones, asesinatos, etc.

Y nos dan la muestra de lo que significa una verddera entrega para cumplir con el encargo que Jesucristo nos ordenó.

Escucharlos personalmente solo provocan dos reacciones: se "enchina" la piel y dan ganas de salir a las comunidades indígenas a apoyar el trabajo misionero.

Si, dije bien, "a apoyar", ya que una petición es que les dejemos hacer el trabajo, que ya pasó el tiempo del paternalismo y que aolo les apoyemos con capacitación.

Pero lo más importante es que nos solicitan ORACIÓN por ellos, sus familias, sus ministerios...

Continuaré compartiéndoles pronto, sobre éste Foro

Oremos y Actuemos